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Carlos Ros
La hija predilecta de Teresa de Jesús
AUTOR: Carlos Ros
Carlos Ros ha dedicado una especial atención a personajes y temas sevillanos a lo largo de su bibliografía, que sobrepasa la treintena de libros. Personajes sevillanos como Doña María Coronel, Sor Ángela de la Cruz… También un estudio sobre Los Arzobispos de Sevilla o los curiosos Sermones del Loco Amaro.
Un tema que enloqueció a la Sevilla del XVII en La Inmaculada y Sevilla. La curiosa serie que comenzó por Los fantasmas de la Catedral de Sevilla y Los fantasmas del Alcázar de Sevilla, para concluir, abierto a la geografía hispana, con Los fantasmas de las Catedrales de España. También El duque de Montpensier, la ambición de reinar, protagonista el infante don Antonio de Orleáns, que plantó su Corte Chica en el palacio de San Telmo de Sevilla y se convertió en un personaje inquietante en el reinado de su cuñada Isabel II.
El hombre de Teresa de Jesús. Jerónimo Gracián, su última obra, es complemento del libro que ahora se ofrece.
TITULO: María de San José. La hija predilecta de Teresa de Jesús
María de San José, elegida por Teresa de Jesús como su sucesora en la Reforma del Carmelo, ha sido una mujer calumniada en vida y silenciada después de muerta. Elegante escritora, poetisa y mística, defensora de su condición femenina, luchadora en defensa de la verdad, mujer orante y pura, resurge después de siglos del ostracismo en que la escondieron frailes misóginos que no podían tolerar que también ellos, hombres, habían sido fundados por una mujer. Como no pudieron con Teresa de Jesús, se cebaron con los herederos de su Reforma. María de San José, priora de los Carmelos de Sevilla y Lisboa, sufrió en sus carnes la cárcel conventual y calumnias aberrantes, y vino a morir, tras un destierro inicuo, en un convento perdido de la Mancha.
LEER UN FRAGMENTO:
Pregonera de Teresa de Jesús
Ella misma lo dice.
Se confiesa pregonera de Teresa de Jesús, hija y discípula suya, defensora de su causa.
En uno de sus escritos, María de San José manifiesta claramente:
«Yo tengo de ser pregonera de nuestra felicísima Madre, confesando que si algo sé o valgo es suyo».
Ocurre que ha sido una mujer calumniada en vida y silenciada durante siglos, oculta a la historia su persona y sus escritos, por mor del demonio, diría ella humildemente.
Por mor de unos frailes injustos y misóginos, digo yo, que arrumbaron la Reforma de Teresa de Jesús tras su muerte y persiguieron hasta la extenuación a quienes se consideraban herederos y defensores de su obra.
(...)
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