Anécdotas de gente corriente pero maravillosa

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-15534-74-7
Nº Páginas: 106 pags
Género: Narrativa
Tamaño: 14x21
Año de edición: 2012
Formato papel
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Autor/es: 

Amparo Galindo, Sra. de Dueñas, nació en Melilla en 1.960, a los 7 años se trasladó a Madrid, dónde estudió y pasó su juventud. Cuando se casó en 1.992, se trasladó a Mallorca, donde actualmente reside con su marido y sus dos hijos.

Amparo, es Técnico en Empresas y Actividades Turísticas, Técnico en Comercio Exterior y habla 4 idiomas.

Decidió dedicarse a escribir tras sufrir un infarto de miocardio. Contar las anécdotas de sus amigas y las suyas propias principalmente, “PERO SOLO ANÉDOCTAS BUENAS” ayudan a superarte.

Escribir es una terapia totalmente positiva. Para ella, lo importante es: leer y escribir, leer y escribir y por supuesto: SU FAMILIA.

http://sradeduenas.es.tl//

Título:
Anécdotas de gente corriente pero maravillosa

Este libro, cuenta las anécdotas “divertidas” de la escritora y las de sus amigas.

Como ella misma dice: Para entretenernos un rato en los momentos difíciles.

Es un libro que cuenta anécdotas individuales, fácil de seguir, ya que se puede dejar de leer en cualquier momento sin preocuparte al continuar leyendo de nuevo, de saber qué es lo que había pasado anteriormente.

Lo único que intenta la escritora es sacar una sonrisa al lector, que lo pase bien, y se olvide de sus problemas, que hoy en día es bastante difícil.

La Sra. de Dueñas, quiere que disfruten de un libro sencillo pero a la vez muy entretenido.

Estamos seguros de que lo conseguirá.

“SONREIR ES LO IMPORTANTE”.

Leer un fragmento:

Anécdota 12

Una de mis amigas me cuenta que en su primer trabajo, (empresa de construcción), para su primera entrevista le dieron una dirección a la que debía presentarse a una reunión de la directora constructora. La primera sorpresa que tuvo, era que la dirección dada, se desarrollaba en un “convento de monjas” y más tarde quien abrió la puerta del mencionado convento era una mujer igualita, igualita a “Belén Esteban”.

Se pensaba, lógicamente que algún amigo le estaba gastando una broma, pero nada más lejos de la realidad. Sinceramente la constructora prefería reunirse en un convento, ya que así todo era mucho más tranquilo y nadie les molestaba y el parecido de Belén Esteban era pura casualidad. Lo que sí es verídico es que ella estuvo a puntito de largarse y perder su primer empleo.

Así que ya sabes, y más como están las cosas actualmente, veas lo que veas, tienes que imaginar que no lo has visto y seguir hacia delante. Y quien dice ver dice también oír, pues oyes cada cosita...