Aventuras de tres buenos amigos

Coleccion Basica

2ª Edición

ISBN: 978-84-15661-07-8
Nº Páginas: 104 pags
Género: Relatos
Tamaño: 14x21
Año de edición: 2012
Formato papel
15,00 euros (IVA incl.)
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Autor/es: 

Nacida en Madrid, RosaMari Lorenzo Aguilera es la mayor de tres hermanas. De madre granadina y padre madrileño, desde niña destacó en el dibujo.Es una pintora que durante casi diez años ha realizado quince exposiciones individuales en diferentes lugares de España y diez exposiciones colectivas en Madrid.

Además, cuenta con siete menciones especiales, todas ellas dentro del arte de los pinceles, donde se siente feliz. Durante varios años, impartió clases de dibujo y pintura altruistamente.

Su obra es muy valorada, y se encuentra tanto en España como fuera de ella.

Amiga de sus amigas, es una entusiasta del arte y del saber estar, al que considera otro arte.

Título:
Aventuras de tres buenos amigos

RosaMari Lorenzo Aguilera, dentro de su formación artística, también realizó un curso de dibujos animado, que le ha servido para ilustrar este simpático libro de aventuras.

Durante cuatro años, estudió historia del arte. Pudiendo acercarse a las vidas y obras, de los grandes maestros de la pintura, valorando cada una de las muchas pinceladas, que una obra pictórica contiene.

Bella dama llamada invierno
Que con tu blanco manto,
cubres mi Madrid de ensueño.
Soplan fuertes vientos,
Pero antes de que tú llegases
en el Otoño, estaban mis pensamientos.

Leer un fragmento:

La virtud

Uno de los días, en los que Pepón estaba con su tía Chispi, al estar sus papás de viaje, por cuestiones de trabajo, bajó a jugar al fútbol en el parque.
Estando sentado en el banquillo. Vio como una señora, al sacar su abanico para refrescarse del fuerte calor, se le cayó un pequeño objeto al suelo.
Pasó cerca un señor, y le dio con el pie sin darse cuenta, al pequeño objeto, desplazándolo hasta los matorrales.
La señora sentada a la sombra de un árbol, sacó de su bolso un libro, y se puso a leer tranquilamente, ausente de lo que se le había caído al suelo.
Pepón que observaba la escena, desde el banquillo de los jugadores suplentes, no podía moverse del sitio para avisarla.
Pero estaba nervioso, por si la señora se marchaba, y se dejaba el objeto en los matorrales.
Estaba con la duda…
¿Voy a decírselo a la señora, o no voy?
¿Y si en ese momento, necesitan que salga al campo de futbol…?
No sé que hacer… Los demás jugadores pueden llamarme cotilla, o entrometido… Seguía preguntándose Pepón.¿Qué debo hacer, en este caso tan difícil? Para Pepón, era un caso muy difícil de resolver.
De repente vio desde el banquillo, que la señora se levantaba, y comenzaba a caminar alejándose despacito.
Dando un salto, salió corriendo tras ella, ya cerca de la señora, tropezó con una piedra cayendo al suelo, haciéndose una herida en la rodilla, y en el codo izquierdo.
La señora sobresaltada acudió a levantarle del suelo, al igual que otras personas, que estaban cerca y vieron el porrazo al caer el jovencito.
La señora se sentó otra vez en el banco, y sacando un pañuelo blanco de su bolso. Que muchas de las personas mayores tienen la buena costumbre de llevar. Se le dio a una de las personas que también acudió para ayudarle, y fue a mojarlo en la fuente, para poder lavar las heridas.
¿Cómo te llamas jovencito?
Pepón.
¿Te duele mucho?
Si, un poco.
Llegó la otra persona con el pañuelo limpio y mojado en agua fresquita, y poquito a poquito fue limpiando la arena y la sangre.
Puf … Exclamaba, de vez en cuando Pepón.
Sacó también de su bolso unas tiritas y con mucho cuidadito y cariño, se las colocó en la rodilla y en el codo izquierdo.
Las demás personas, al ver que ya estaba controlada la situación se fueron marchando.
¡Ya está, arreglado, hasta que llegues a tu casa!
Descansa un poquito y ves despacio, no tropieces otra vez.
¿Por qué corrías tan rápido, parecía que viste a un fantasma?
No, no señora, no he visto ningún fantasma. Lo que ví fue…
En ese mismo momento, apareció una pareja de policías de barrio, que se acercaron para ayudar muy amablemente.
¿Cómo ha pasado todo?
Una caída, ha sido solamente una caída del jovencito jugando. Ha sido todo lo que ha pasado agentes.
Ya está el joven atendido, muchas gracias.
Si necesitan alguna cosa, nos lo dicen.
Y se fueron los dos policías de barrio, cuidando y vigilando por si alguien les necesitase en el parque.
Pepón prosiguió su explicación, con la señora del pañuelo blanco.
Señora, yo estaba jugando al futbol con mis amigos, y he visto como se le calló, un objeto de su bolso.
Un señor, le dio una patada sin darse cuenta, y lo mandó bajo los matorrales. Yo venía corriendo a decírselo, al ver que usted se levantaba del banco para irse y no se daba cuenta… fue entonces cuando NO vi la piedra, tropecé y me caí al suelo.
¡Espere señora… Se lo traigo y se lo doy!
Cojeando se levantó, y fue a los matorrales, para recoger el pequeño objeto.
Muchas gracias jovencito. Es muy importante para mí, este paquetito.
Te contaré Pepón, lo que contiene. Es el anillo de mi esposo, que falleció hace 8 meses.
Fui a la joyería, para que me lo hiciesen más pequeño, y podérmelo poner en el dedo junto a mi anillo.
Muchas gracias, muchas gracias Pepón.¿Es así como me dijiste que te llamabas, verdad?
Si señora.
No es el valor material, es el valor sentimental.
Cualquier otra persona quizás… no abría corrido tanto, teniendo el buen detalle, ni el valor que has demostrado tú, dejando a tus amigos por algo, que ni siquiera sabías lo que era.
Cuida y sigue cultivando ese don, que es la virtud, de poder ayudar a los demás. Yo me llamo Deni, comentó la señora del pañuelo blanco.
Mañana, también vendré sobre la misma hora al parque, si te veo te saludaré para saber como sigue tu codo y tu rodilla.
Ahora me tengo que ir, antes de que se haga más tarde, no me gusta estar fuera de casa de noche.
Ves que te cure mejor tu mamá, en tu casa.
¡Hasta otro día señora Deni!
Cojeando se levantó Pepón y se fue, como la señora Deni le aconsejó, se fue para la casa de su tía Chispi, pues sus papás no estaban, pero cuando le llamasen esa noche, por teléfono, les contaría su aventura del día, pues estaba contento de haber podido llegar a tiempo, de darle lo que se le cayó a la señora, sin pensar en el porrazo.
Pepón es un buen joven fuerte, que siempre estaba contento.
Colorín colorado, mañana en el parque seguiremos todos disfrutando, pero ahora hay que ir preparándose para dormir.
¡Felices sueños!