El paquete

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-9923-382-6
Nº Páginas: 248 pags
Género: Novela
Formato papel
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Autor/es: 

Toni Pérez, nació un caluroso mes de agosto de 1967 en Palma de Mallorca. Si bien su orientación profesional fue encaminada hacia la Hostelería y el Turismo, su inclinación hacia las letras no le permitió omotir esa faceta hasta sacar a la luz su primer trabajo. Han sido años madurando este proyecto y combinándolo con otros, que espera editar en breve.

Título:
El paquete

Que las relaciones interpersonales por regla general son difíciles, lo sabemos todos; con la pareja, los amigos, los compañeros, etc... Carmen (mujer de carácter ya próxima a la cuarentena), conoce bien ese tema.

A lo largo de El Paquete, deberá desenvolverse dentro de esas relaciones de uno y otro tipo. Un relato de superación personal tejido en su mayoría en un territorio más bien desconocido, duro y difícil. Le acompañan en su andadura otros personajes, sin los cuales realmente este relato no pasaría de ser un mero cuento.

El machismo impreso tan frecuentemente en nuestra sociedad, llevará a nuestro personaje a rebelarse y plantar cara al destino con la única finalidad de equiparar de una vez por todas la lucha de sexos. Ese combate le descubrirá la faceta desconocida de mujer valiente, reflexiva, paciente y creativa que lleva dentro de sí misma. Aprenderá a sacar fuerzas cuando ya no quedan, a encontrar un rayo de esperanza cuando ya no la hay, a sacrificarse en pos de un objetivo.

Qué duda cabe de que todo ello estará salpimentado de unas notas de humor que, seguro, le van a arrancar más de una risa, así como también podrán hacerle caer en un tobogán de amarguras y desilusiones.

Si realmente llega a sentirse así, se habrá visto cumplido mi objetivo.

Leer un fragmento:

Miré el reloj y apagué el ordenador, recogí la mesa, cerré los cajones, y me puse la chaqueta, tomé el bolso y fui al despacho de Carmen, entré como una locomotora y le dije: bueno cielo, me marcho que no llego, por favor llévate el servidor a casa, y mañana, si no he llegado de hora, hazme el favor de volver a conectarlo, chao. y salí de su despacho oyéndola palabrear, pero Sara ¿donde vas?, espera un momento, no sabía que tuvieses que marchar tan rápido, ¿no teníamos que celebrar tu descubrimiento?, oye Sara..., ni caso, no le hice ni puto caso, porque si me caza, me hace contarle donde voy y a que, y tal y como me lo propuso Raquel, no quería, que Carmen supiera que me encontraría con ella, en todo caso, ya se lo contaría a la mañana siguiente, si debía hacerlo, de lo contrario algo me inventaría.

Cuando llegué, Raquel ya se encontraba allí, delante suya tenia un vaso que me pareció un zumo, supongo de melocotón, a no ser que en su nueva faceta de “girl fatal”, se hubiese pedido un combinado de esos raros. Su cara, ya más normal, lo detecté cuando me miró a través del cristal, saludándome con la mano, en ademán de “ estoy aquí”. Entré, al pasar por la barra pedí una clara, tenía sed, pero no para una cerveza sola, y me fui a sentar con ella. Deje el bolso en la silla donde reposaba el suyo e inmediatamente después de sentarme, la miré y le dije: debe de ser jodido, cuando me citas a mi sola, cuéntame.

Su rostro se endureció, sus facciones se contrajeron, pensaba por su aspecto que incluso podría llorar, ¿tan grave debía ser?, ¿que cosa podría tenerla tan en vilo, que la hiciera quedar a solas conmigo?, me sacó enseguida de dudas. Estoy embarazada, de una falta, de un ataque de inconsciencia, porque hoy en día no hay fallos, al menos si una no quiere. Me quedé sin habla, ¿que pasaría ahora?, ¿como pensaba decírselo a Oscar?, me consta que no querían, pero para mas gravamen él mucho menos que ella, si cabe, creo que sería capaz de dejarla, sería como haber traicionado el pacto que hicieron el mismísimo día de su boda. Amiga mía, vaya berenjenal el tuyo. Intentando hacerla el menor daño posible continué la conversación, ¿y como piensas decírselo?, su respuesta fue tajante, no lo pienso, puesto que no voy a decírselo, he quedado contigo.

(...)