INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659
INFORMACIÓN
Cómo editar y vender
un libro con Cultivalibros.
Contacto: Abel de Lamo
Teléfono: 915060975
Pedidos librería: 915392659

Ana Valdi nació en Madrid; pertenece al mundo del espectáculo desde antes de introducirse en el ámbito artístico. Como actriz, ha interpretado a los personajes protagonistas de las películas: La Pandilla, El Mejor Tesoro, La Tercera Luna, y ha formado parte del cuadro artístico de Radio Nacional de España. Su trayectoria profesional abarca caminos paralelos a la interpretación, colaborando de forma habitual en radio y prensa, así como escribiendo y dirigiendo cientos de programas para la televisión y participando de manera relevante en espacios como: Su Media Naranja, Vivan los Novios, Las Mañanas de Alicia, y La Emoción de Vivir, entre otros. Es autora del guión cinematográfico La Tercera Luna, y de la obra teatral Aquellos Locos Castizos.
Este libro, Famosos sin maquillaje, gira en torno a personajes muy relevantes dentro del mundo del espectáculo, todos ellos reconocidos por ser excelentes figuras que, además, en su mayoría, gozan de prestigio y una buenísima proyección mediática.
El relato está narrado por Ana, una mujer que, logrando introducirse en el ámbito artístico para ser actriz, cuenta sus increíbles vivencias, y muestra con ironía, romanticismo y sentido del humor, un curioso panorama social español que abarca desde finales de los años 60 hasta el momento actual. Ella hace un amplio recorrido a través de su trayectoria profesional, que va desarrollándose por caminos paralelos a la interpretación, pero sin desvincularse nunca del espectáculo. En primera persona y desde su experiencia, describe lo más oculto de esas figuras famosas presentadas como personajes ejemplares.
En ese instante entró un chico bajito, un poco cabezón, al que reconocí enseguida porque había visto la película “El Pequeño Ruiseñor”. Era Joselito, con un aspecto muy similar al de aquél niño que hacía cine, pero con cara de hombrecito curtido. Entró saludando a la concurrencia con una amplia sonrisa y vino hasta nosotros para hablar con Juan Diego en tono coloquial:
- Buenas tardes. ¿Qué pasa Mojama, invitas a unas copas...?
Juan Diego dándole una palmada en la espalda, le espetó:
- Pero si estamos esperándote para que pagues lo que hemos tomado y vamos a tomar, estos amigos y yo...
Joselito rió la broma, añadiendo a continuación:
- ¡Lo que haga falta Mojama...¡ ¿Será por dinero...?
Las Goyanes y Joselito se sentaron con nosotros; inmediatamente Juan Diego llamó al camarero pidiendo copas para todos.
Volví a ponerme nerviosa porque sólo llevaba dos pesetas con cincuenta céntimos; confiaba en que la invitación fuese de verdad, ¿y si al final cada uno tuviera que pagar su consumición?, la mía estaba claro que como no la pagara Joselito...