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Pedidos librería: 915392659
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Félix-Tomás López Gurpegui, licenciado en Teología con calificación de sobresaliente, licenciado en Medicina y Cirugía con calificación de sobresaliente. Médico especialista en Oftalmología, consiguió el cuarto puesto en Oposiciones Nacionales a Oftalmólogos de la seguridad social, y es Miembro de Número del Instituto Barraquer. Al jubilarse después de más de cuarenta años de ejercicio de la oftalmología, ha traducido el libro de Don Martín al castellano, ha recopilado en la introducción cuanto ha podido averiguar sobre el autor y su obra, y ha comentado el texto con múltiples notas que aclaran, completan o actualizan el original de Andosilla.
Martín de Andosilla y Arlés (1451-1521), natural de Navarra, doctor en Teología por la Soborna, escribió su obra De Superstitionibus, de la que se hicieron cinco ediciones durante el siglo XVI en Lyon, París, Roma, Frankfurt y Venecia. Aún hoy día, la Universidad de Pensilvania mantiene en la web el texto latino completo. Recientemente Google Académico ha incorporado también a su catálogo digital el texto latino completo. Doble prueba de que la insigne obra de Andosilla sigue vigente: en ella, Don Martín de Andosilla trata temas tan interesantes como las brujas vasconas, las supersticiones andaluzas, el mal de ojo, la impotencia por maleficios, los días aciagos, los engaños del diablo, la magia simpática, o la costumbre navarra de echar los Santos al río para conseguir la lluvia.
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Andosilla, escéptico respecto al juego de brujas
Dentro de la credulidad dominante en la época, nadie más racionalista que el doctor Andosilla, que no creía en vuelos, ni en sueños; ni en cartas astrales; ni en días aciagos; ni en licantropías; ni en apariciones de almas del purgatorio; ni en adivinaciones demoníacas; ni en augurios y premoniciones; ni en amuletos; ni en hogueras contra las tormentas; ni en la magia simpática con muñecos de cera blanca o colorada; ni en tañido de campanas que ahuyenten a las brujas; ni en ensalmos ni encantamientos; ni en banquetes de niños asados; ni en la invasión de las casas por las brujas a través de rendijas o chimeneas; ni en cartas astronómicas; ni en nóminas que no cumplan siete condiciones ni, en fin, en docenas de supersticiones navarras, y observancias, que el nos va narrando a lo largo de todo el libro, siempre para reprenderlas.
Dijimos que Andosilla es escéptico en materia de brujas dentro de lo que cabe, pues era imposible que no se contaminase con las nuevas ideas que se venían infiltrando. Así, basado en Santo Tomás, San Buenaventura y Gerson, admite el éxito de algunos maleficios, como el ligamen en el matrimonio, o el aojamiento de los niños. Pero fundamentalmente Andosilla se mantiene en el racionalismo escéptico, y así lo han comprendido ilustres tratadistas de la brujería, al analizar su obra. Algunos ya están citados, pero recordémoslos brevemente, en favor de una visión de conjunto:
- Caro Baroja, Julio218 : “Todo esto, insiste [Martín de Arlés], es fantasía, aunque sea fantasía infernal”.
- Cáseda Teresa: “Un punto de racionalismo es evidente...”.
- Vián Herrero: “El mejor y más temprano exponente español de esta corriente racionalista...”.
- Reguera Acedo: “Fantásticamente acaece a las brujas”.
- Fernández Álvarez: “Martín de Andosilla encara el problema de la brujería con un criterio racionalista...”.
- Nicolás Griffiths, desde el otro lado del Atlántico, también distingue entre crédulos-realistas, y escépticos-agustinianos. Refiriéndose a estos últimos, dice el autor: “Esta escuela de pensamiento halló su expresión en España en la obra de Martín de Arlés o de Andosilla, en su influyente De Superstitionibus (1510), la obra pionera de la literatura supersticiosa española que negaba las falsas creencias…Esta obra, cuya popularidad dio como resultado la publicación de cinco