Siempre pasa nada

Coleccion Cultiva

ISBN: 978-84-9923-333-8
Nº Páginas: 332 pags
Género: Novela
Formato papel
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Autor/es: 

Mikel Souto García-Orsi nace en Madrid, pasa su infancia en Valencia y estudia Artes Gráficas y Diseño de interiores en la capital. Pintor desde la juventud (perteneció a la Red de arte joven de la Comunidad de Madrid) y bajista del grupo La Nada en los años 90, siempre ha estado unido al mundo de las Artes y tras vivir en distintas ciudades Europeas y Nueva York, se establece en Burgos, donde actualmente realiza su trabajo.

Título:
Siempre pasa nada

Los tres llevan una buena temporada intentando sobrellevar su vida tal y como les viene. Sin grandes sobresaltos ni problemas, pero con sus sueños e ilusiones diluyéndose en el día a día.

De un tiempo a esta parte todo empieza a tomar forma en sus mentes. Los acontecimientos empiezan a transformar y dibujar su futuro más cercano, a pesar de estar tan separados geográficamente los unos de los otros (Ámsterdam, Nueva York y Bilbao) sus caminos se van definiendo al unísono. Saben que todo tiene que cambiar, ya que en sus vidas desde hace tiempo siempre pasa nada.

Leer un fragmento:

El jueves pasado vino Greg a recogerme y volábamos entre los puentes a lomos de su flamante Audi nuevo. Yo casi siempre voy medio perdido, todos los canales me parecen iguales y nunca tengo ni puta idea de hacia dónde queda Central Station.

Bueno, la cosa es que después de alejarnos del centro, nos desviamos por una carretera secundaría entre bosques y al salir de una curva aparecieron ante nosotros unos hangares de un piso de altura, que se alineaban a ambos lados de la carretera y de los cuales se habían colgado unas carpas para que la gente pudiese estar fuera de los edificios, ya que lo que antes sería la antigua carretera, ahora era un gran comedor comunal rodeado de toda clase de esculturas y otros objetos varios que no me atrevería a catalogar.

Creo que no volví a ver a Greg hasta el sábado, a la hora que algunos llamábamos “del desayuno”, que solía ser las cinco de la tarde.

 

(...)