Carlos Ros______
Ana de Jesús
AUTOR: Carlos Ros
Carlos Ros ha dedicado una especial
atención a personajes y
temas sevillanos en su bibliografía:
Doña María Coronel, Sor Ángela de la Cruz… También un
estudio sobre Los Arzobispos
de Sevilla o los curiosos Sermones
del Loco Amaro. Un tema
que enloqueció a la ciudad de
la Sevilla del XVII en La Inmaculada
y Sevilla. O esa curiosa
serie que comenzó por Los fantasmas
de la Catedral de Sevilla
y Los fantasmas del Alcázar de
Sevilla, para concluir, abierto
a la geografía hispana, con Los
fantasmas de las Catedrales de
España. Con el presente libro,
culmina la trilogía de personajes
en torno a Teresa de Jesús:
Jerónimo Gracián, María de
San José y Ana de Jesús, que se
sintieron herederos de su carisma fundacional y sufrieron por
ello. Los dos primeros libros se
titulan: El hombre de Teresa de
Jesús. Jerónimo Gracián y La
hija predilecta de Teresa de Jesús.
María de San José.
TÍTULO: Ana de Jesús
Puesto a enmarcar la figura de Ana de Jesús se
me ocurre señalar que fue en el Carmelo compañera
de santa Teresa, musa de Juan de la Cruz
y fundadora.
Cuando ingresó en el Carmelo, Teresa le dijo «que no la recibía tanto por súbdita cuanto por
compañera y para que la ayudase en el negocio
de las fundaciones». Ana de Jesús lo fue en Beas,
adonde llegó en compañía de Teresa de Jesús, y
en Granada, con el beneplácito de la Santa, que
se hallaba en la fundación de Burgos. También
en Madrid, ya muerta santa Teresa. Pero no
cabe duda que su gloria mayor es haber plantado
el Carmelo en Francia y Flandes.
Musa de Juan de la Cruz, es ella la que le
persuade para que glose los versos sublimes del
Cántico espiritual. Y Juan de la Cruz le dedicó su libro de versos más inspirado.
Una noche de Navidad llamaron las monjas
a fray Juan de la Cruz, desfallecida su priora,
que parecía morir. Ni los médicos sabían qué le
pasaba. Fue el santo místico quien dio el diagnóstico
certero. Dijo a las monjas: «La Madre
está enferma de amor».
LEER UN FRAGMENTO: Ana de Jesús
Fundadora.
Ana de Jesús lo fue en Beas, adonde llegó en compañía de Teresa
de Jesús, y quedó de priora. Y lo fue en Granada, con el beneplácito
de la Santa que se hallaba en la fundación de Burgos. Y en Madrid,
ya muerta santa Teresa. Pero no cabe duda de que su gloria mayor es
haber plantado el Carmelo en Francia y Flandes.
Ya se lo predijo el frailecito Francisco del Niño Jesús, ese que llamó a Ana de Jesús en frase castiza: «Un pedazo de madre Teresa»:
— No olvidéis —le dijo— que debéis ser en Francia lo que nuestra
santa Madre ha sido en España.
Como ciertos historiadores franceses han empañado su figura— tachándola de dura, infl exible, antifrancesa—, he querido saber qué piensan de ella hoy los Carmelos de Francia. He acudido al Carmel
de l’Incarnation, de Clamart, afueras de París, primera fundación en
Francia de Ana de Jesús, y he preguntado a la archivera y bibliotecaria
Soeur Marie-Sylvie, que tan gentilmente me facilita material de
los archivos de su convento. Le he preguntado:
— ¿Qué opinión tiene el Carmelo francés de Ana de Jesús?
Y me ha contestado:
— Francia está muy reconocida a Ana de Jesús. Era exigente
con las hermanas pero llena de bondad. Y las hermanas francesas la
amaban. La relación con Bérulle ha sido difícil porque eran temperamentos
muy diferentes.
(...)
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