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Juan A. Crespo Carbonero___________
La calma que precede al amanecer
AUTOR: Juan A. Crespo Carbonero
Juan A. Crespo Cabornero es doctor
en Filosofía, educador y autor
de diversas investigaciones sobre
Historia del Pensamiento Social. Ha
publicado varios libros y artículos.
Ha sido director y coordinador
del programa de radio y televisión
Tertulia con mayores, así como
de diversos cursos dirigidos a la
promoción social de las personas
mayores.
Actualmente, es profesor de Ética,
Educación para la Ciudadanía,
Filosofía y Literatura.
TÍTULO: La calma que precede al amanecer
La calma que precede al amanecer es una historia de misterio
dirigida a lectores de todas las edades, que mezcla
lo cómico con lo trágico, lo real con lo ficticio, lo histórico
con lo actual y la violencia con el sosiego. Es un relato que
reivindica el protagonismo de las personas anónimas, que
constituyen el alma de las ciudades. En un estilo ameno
y entretenido, sumerge al lector en el desarrollo de un
hecho que conecta las vidas de sus personajes transformándolas
radicalmente.
Las páginas de este libro nos sitúan en un espacio literario,
no ausente de humor, en el que, pese a reflejarse
la deshumanización de la vida en la sociedad contemporánea,
se recupera el heroísmo de aquellos ciudadanos
comprometidos con la defensa de la dignidad y de valores
y derechos conectados con ésta, como la libertad, la
justicia y la compasión.
El dramatismo cómico es la característica más representativa
del estilo de este texto frente a otras obras anteriores
de Juan A. Crespo Cabornero, como En busca
de las semillas del bien, El ángel de la vida, Democratización
y reforma social en Adolfo A. Buylla, Grupo de
debate para mayores (coautor junto a M. R. Limón), o
su participación en libros conjuntos de diversos autores,
como Institucionismo y reforma social en España.La calma que precede
al amanecer
LEER UN FRAGMENTO: La calma que precede al amanecer
Las ciudades son laberintos cargados de historias que se mezclan formando un rompecabezas de piezas en continuo cambio de forma y destino. La vida e identidad de las ciudades no son sino el reflejo de los cientos de vidas que se entrelazan dando lugar a un tejido de edificios, calles, plazuelas y encrucijadas cuyo eco representa el ritmo de su corazón. El interés y el valor de las ciudades se encuentran en el desarrollo de la vida de sus gentes, de sus ciudadanos. Las ciudades deshabitadas son ciudades muertas, sus muros derruidos y sus restos nos importan en tanto nos acercan a las grandezas, mezquindades o naturalidad de los acontecimientos que en otro tiempo sucedieron allí. La historia de una ciudad es un acontecimiento hecho a base de muchas historias, como un cuerpo está hecho de muchas células o una galaxia de infinitud de astros.
La ciudad de la que hablaré está situada en el Norte, no muy lejos del mar que suaviza las temperaturas extremas que se padecen en las zonas del interior, y humedece el paisaje dándole un tono más verdoso y gris. Posee la imagen de esas poblaciones milenarias en las que la piedra desgastada y oscurecida de los barrios más antiguos exhibe su sobriedad y veteranía en las fachadas de las iglesias, los edificios públicos y los soportales de plazas y calles, en contraste con los barrios nuevos de edificios muy altos y avenidas amplias, que muestran altaneras su carácter geométrico, su cuerpo de ladrillo y asfalto. En cierto modo, este hecho se refleja en la vida de sus habitantes, las generaciones mayores se ven relegadas a una existencia secundaria, de menor importancia, empujada al olvido, en ocasiones, por la altivez del tecnicismo y utilitarismo de la forma de ser de las generaciones más jóvenes.
Esta ciudad es diferente al resto, su historia esconde los secretos y misterios que no guarda ninguna otra; todos sus habitantes son distintos entre sí y, al mismo tiempo, interdependientes. La diferencia y la complementariedad son los dos pilares que armonizan el ritmo de la vida de la ciudad y de la propia existencia que la genera. Lo que hay de diferente en cada individuo y en cada ciudad los empuja a ser libres y los arrastra a un miedo ancestral rodeado de terror y de muerte, y lo que hay de complementario les aporta seguridad y les lleva a sentir un anhelo común que los aúna en una historia fraternal sentida como la historia de todas las historias.
(...)
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