Ana Mª López Expósito y Nikolái Vasílievich Gógol
Cuentos de Ucrania
AUTORES: Ana Mª López Expósito y NiKolái Vasílievich Gógol
NiKolái Vasílievich Gógol es considerado
como uno de los padres del
realismo literario. Su novela Las
Almas Muertas es una de las mayores
obras de la literatura universal. En
su cuento La Nariz se pone de manifiesto
la vena humorística, se
transmite un humor sutil dentro de
una estructura satírica y de gran
valor literario. Esta mezcla de
humor con realismo social, elementos
fantásticos y formas de prosa no
convencionales son la clave de su
popularidad.
Ana Mª López Expósito ha realizado
diversos proyectos sobre alumnado
inmigrante en la Comunidad
de Madrid. El Puente de los Deseos es un cuento de ilusiones, sueños y
valores que nos da la oportunidad de
conocer la cultura ucraniana. Nos
llevará a reflexionar sobre la necesidad
de apostar por un mundo más
justo. El libro incluye dos propuestas
didácticas para trabajar en los grupos
de tutoría, educación compensatoria,
departamentos de orientación,
aulas de enlace...
TÍTULO: Cuentos de Ucrania
Katerina vivía en el orfanato de Burty, provincia
de Ucrania. A medida que crecía representaba el
prototipo de mujer descrita en los versos del
poeta y pintor ucraniano Taras Shevchenko...
LEER UN FRAGMENTO: Cuentos de Ucrania
EN EL OTRO EXTREMO DE LA CIUDAD EL ASESOR colegiado Kovaliov se despertó bastante temprano y resopló -«brrr...»-, se desperezó y pidió un espejo pequeño que había
encima de la mesa. Quería verse un granito que le había salido
la noche anterior en la nariz. Y entonces, para gran asombro
suyo, en el lugar de su nariz descubrió una superficie totalmente
lisa. Mandó que le trajeran agua y se frotó los ojos con una
toalla húmeda: ¡nada, que no estaba la nariz! Comenzó a palparse,
preguntándose si estaría dormido. Pero, no; no era una figuración.
El asesor colegiado Kovaliov se salió precipitadamente
de la cama, ¡no tenía nariz! Pidió su ropa al instante y partió como una flecha a ver al jefe de policía.
Kovaliov era asesor colegiado del Cáucaso. Sólo hacía dos
años que ostentaba el título, pero para darse más prestancia y
fuste, nunca se presentaba como asesor colegiado sino como
mayor. El mayor Kovaliov tenía el hábito de pasear todos los
días por la Avenida Nevski. Llevaba siempre el cuello de la
pechera muy limpio y almidonado. Sus patillas bajaban hasta
media cara y llegaban en línea recta a la misma nariz. El
mayor Kovaliov que era soltero no estaba en contra de casarse,
pero sólo en el caso de que acompañara a la novia un capital
de doscientos mil rublos.
(...)
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