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Alberto Morales Uribe_______
Historias casi ficticias
AUTOR: Alberto Morales Uribe
Alberto Morales Uribe es
oriundo de Bilbao, aunque
siendo un niño se desplazó a
Buenos Aires, Argentina, junto
a sus padres, donde permaneció
más de 20 años y realizó
sus estudios académicos en la
Universidad Tecnológica Nacional
y en la Universidad Católica
del Salvador, con grados
de Ingeniero de telecomunicaciones
y licenciado en administración
de empresas. En
1974 regresa a España trabajando
largos años en el sector
de la maquinaria industrial.
Actualmente, retirado de la
actividad profesional dedica
buena parte de su tiempo a la
lectura, uno de sus grandes
pasiones junto al cine y música
clásica. Ha escrito varias
novelas y ensayos biográficos
además de críticas de cine.
Historias casi ficticias es su
primera obra editada en
CULTIVALIBROS.
TÍTULO: Historias casi ficticias
Los relatos breves de este libro alternan
el drama y la ironía e, incluso, la intriga,
pero en todos ellos hay una disección
moral del elemento humano como
centro de cada historia. Ambiciones,
temores, envidias o deseos frustrados,
pero también amor y solidaridad; es
decir, todos los impulsos que caracterizan
a nuestra especie y que, a menudo,
nos arrastran a situaciones tremendamente
conflictivas. Desde la antigüedad
más remota hasta el presente, la tecnología
ha progresado y lo sigue haciendo
hasta límites nunca imaginados y, sin
embargo, la esencia del individuo, sus
atavismos y sus instintos permanecen
inmutables.
LEER UN FRAGMENTO: Historias casi ficticias
El paisaje en aquella región de la Europa medieval era tan
sombrío e inhóspito durante los largos meses del invierno
como en la mayoría del continente, si exceptuamos la costa
mediterránea. En las contadas ocasiones que las nubes no
eclipsaban totalmente al sol, éste aparecía débil y oblicuo
sobre un horizonte violáceo, como si intentara escapar a su
compromiso milenario con nuestro planeta, mientras la
bruma que ascendía desde la hierba húmeda como una especie
de vapor fantasmal, envolvía a hombres y bestias dentro
de una atmósfera acuosa que penetraba hasta los huesos.
A lo largo del ancho valle las casuchas de los aldeanos se
arracimaban formando pequeños villorrios, pues por encima
de envidias y rivalidades, sus habitantes estaban convencidos
de que en muchos aspectos de la vida la unión hace la fuerza.
No obstante, de cuando en cuando también podía encontrarse
alguna de estas rústicas viviendas separada o aislada del
resto. Por lo general pertenecían a gentes extrañas que rechazaban
la convivencia con otros semejantes, aunque algunas
veces la situación era a la inversa como ocurriera con el verdugo
Ambrosius, quien debió arrastrar un implacable repudio
social hasta el día de su muerte, por haber ejercido tan
infamante oficio.
(...)
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