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Enrique González Fernández       
                          El hombre, una mirada

AUTOR: Enrique González Fernández

Enrique González Fernández (Madrid, 1962), doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, es profesor de la Facultad de Filosofía “San Dámaso” de Madrid. Entre otros libros ha publicado los siguientes: La belleza de Cristo. Una comprensión filosófica del Evangelio (San Pablo, Madrid, 2002), con prólogo de Julián Marías; El Renacimiento del Humanismo. Filosofía frente a barbarie (BAC, Madrid, 2003); y Quién era Alfonso XIII (Juventud, Barcelona, 2003, segunda edición)..

LIBRO:   El hombre, una mirada

“Este libro constituye un solo poema en dos partes, tituladas respectivamente La tierra amanecida y El cielo que me habla. Ambas son una sucesión de versos heptasílabos y endecasílabos con la misma rima asonante en los pares (a-a) y exacta acentuación rítmica (en la segunda sílaba de cada verso, en la sexta y, si es endecasílabo, en la décima), lo que confiere al texto la música que le pertenece y que reclama, ejercicio de libertad en el sentido de que este poema, al proclamar un Renacimiento del clasicismo (dolce stil novo), busca salvar de la áspera tendencia que actualmente suele promocionarse e imponerse en el arte (y no sólo en el poético).

Sobre esa belleza formal, construida matemáticamente como las medidas de un templo griego, el argumento resulta tan humano y tan divino que hace de esta composición melódica uno de los mayores cánticos espirituales en que, de manera metafórica, se mira y admira tanto la vida como la muerte de todo hombre, en su primera parte, y el infinito amor que por él tiene su Creador y Salvador, en la segunda.

Con filosófico lirismo se descubre que el hombre —mirado y mirador— puede ser definido por muchos miramientos, pero sobre todo como una correspondiente mirada suya a Dios, consecuencia de la primordial mirada de Dios al hombre (para su Omnipotente Amador, cada criatura es única, irrepetible, insustituible, admirada entrañablemente por él, máxima garantía de su perduración tras la muerte). ”


LEER UN FRAGMENTO:   El hombre, una mirada

La tierra amanecida

La luna se despide
en esta madrugada.
Camino por la calle.
En torno, muchos pies que también andan.
El suelo nos recibe,
parece que palpita, que no calla,
que quiere los zapatos,
que busca las pisadas,
que pide percibir
las piernas impulsivas tan calzadas.
Se trata de la voz
salida de una tierra que me llama,
cubierta con losetas,
baldosas de cemento congeladas,
con sordos adoquines,
con piedra de granito trabajada.
Percuten los tacones,
agreden como mazas,
parecen regatones
batidos por altivas alabardas

 

(...)

 

 
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