Felipe de las Cuevas Gregorio__ _
Los Humillados del Valle
AUTOR: Felipe de las Cuevas Gregorio
Felipe de las Cuevas Gregorio,
militar retirado del Arma de Ingenieros,
pasa su niñez, infancia y parte de su
adolescencia en la Galicia rural. Se traslada
a Madrid para terminar sus estudios.
Y después de otras intentonas se
decide a estudiar la carrera militar. En
el año 1956 recibe en la Academia General
de Zaragoza el Diploma de Teniente
de Ingenieros de la 11ª promoción.
Siempre le ha gustado escribir y en
su juventud llegó a ganar algún premio
de poesía de menor importancia. Durante
su vida profesional publicó algunos
trabajos en revistas y prensa, lo
mismo en verso que en prosa, un par de
cuentos infantiles; pero fue después de
jubilarse cuando sintió la verdadera necesidad
de poner en claro los recuerdos
de sus propias vivencias así como las
que oyó relatar a las personas mayores,
quienes, recibiéndolas de otros, son los
verdaderos trasmisores de la historia
de los pueblos, y que hoy, él, pretende
reflejar con toda fidelidad en este libro.
TÍTULO: Los Humillados del Valle
Los Humillados del Valle es una novela costumbrista
que narra la forma de ser y vivir de unos seres ubicados en
los más recónditos lugares de la rústica Galicia, sumidos
en el ostracismo y sometidos al caciquismo de la época.
Fiel a la autenticidad del lenguaje habitual de los personajes,
en ocasiones, el diálogo entre estos puede resultar
grotesco e incluso rayar en lo obsceno, pero suavizarlo
sería desfigurar la realidad de su forma de entenderse.
Se reprueban en esta obra los comportamientos de dos
tiranos que consideraban aquellas tierras como predios
propios, y a sus gentes, como vasallos sobre los que creían
tener derecho a ejercer su tiranía. Afear estas conductas
no significa crítica alguna a las instituciones a las que
pertenecían los personajes, por las que se tiene toda clase
de respeto (léase nota del autor al principio del libro).
En esta novela podemos conocer costumbres ancestrales
de la Galicia rural más profunda. Hay amor, desengaño y
sufrimiento. Matrimonios de conveniencia y desastres matrimoniales,
inmensa codicia y desaforado intervencionismo
en la vida privada; todo ello, amalgamado con pinceladas de
jocosidad que amenizan la lectura.
Por último, hay relatos puntuales de momentos difíciles
por los que atravesó España productos de una fratricida y
monstruosa guerra: La Guerra Civil española.
LEER UN FRAGMENTO: Los Humillados del Valle
Durante mucho tiempo tuvo con cierta periodicidad noticias de su madre y de su pueblo a través de las cartas que le escribía el cura, su madre no sabía hacerlo, poniéndolo al corriente de cuanto ocurría en Vilariño de Montes. El sabía exactamente en qué fecha tenía que llegar la carta y cuando por cualquier circunstancia el correo se retrasaba su estado de ánimo se tornaba inquieto y preocupado.
Llegó un momento en que dejó de recibir aquella correspondencia y transcurrido un tiempo más que prudencial sin tener noticia alguna, pese a sus reiteradas cartas a la rectoral, pensó que tal vez el viejo cura se hubiese muerto, considerándose en el deber de hacer las correspondientes averiguaciones que le llevasen a confirmar o desmentir sus sospechas. No obstante, no acababa de comprender el por qué si el cura se había muerto su madre no acudía a otra persona que pudiese hacer las veces del escribidor. La verdad es que no lo tenía muy fácil, pero con la ayuda de sus padres putativos hizo las correspondientes averiguaciones a través de la Embajada Española y, al fin, pudo saber que la razón de aquel silencio se debía al fallecimiento, no sólo de don Gumersindo Candas sino también al de su madre.
Aunque Peciños había superado hacía mucho tiempo la morriña que le embargó en los primeros momentos, la muerte de su madre hizo revivir en él los deseos de volver a Vilariño de Montes, deseos que se fueron haciendo cada día mayores pese a que las circunstancias se lo fiaban todavía a muy largo plazo, pues siendo como era hombre de pudor, amante del trabajo y persona agradecida, sentía también la necesidad de demostrar a sus benefactores, con su capacidad de trabajo y denodado esfuerzo, su agradecimiento por tanto bien recibido. Sus deseos los demostró hartamente con el interés que puso en todo cuanto le encomendaron, y buena prueba de ello fue el que cada vez le confiasen más responsabilidad en los negocios, hasta el extremo de llegar a ser el factótum de toda la industria. Esto, si bien no dejaba de ser una satisfacción para Doroteo, le ponía las cosas más difíciles para lograr, a corto plazo, el regreso a su tierra.
(...)
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