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  Fernando Grijalba_
                 El Revisor

AUTOR: Fernando Grijalba

Fernando Grijalba López (Zaragoza, 1958) es Grafólogo y Máster en Grafología por la Escuela de Criminología de Cataluña. Reside en Miranda de Ebro (Burgos) y, como funcionario, ocupa el cargo de Jefe de Gabinete en un Ministerio.

Publica su primera novela, Andrea, la del pantano, con Cultivalibros, en 2009.

Con esta nueva obra, cargada de sentimiento, el autor pretende cautivar al lector a través de sus personajes: un joven Revisor, una mujer maltratada, un maestro abocado a vivir en la mendicidad, un niño que dedica su vida a la búsqueda desesperada de su padre; todos ellos, unidos por algo...

TÍTULO: El Revisor

Carmen abandona a su marido, un agricultor que le propinaba bestiales palizas y con el que se había casado sin demasiado entusiasmo. Cuando comienza a rehacer su vida junto a Salva, Revisor de tren, un inesperado y trágico accidente pone punto y final a su felicidad y a sus ilusiones. Embarazada y sin recursos, regresa con sus padres.

Una mañana, Adrián, hijo de Carmen, socorre a un indigente que estaba siendo agredido. Éste, un maestro abocado a vivir en la mendicidad y oculto bajo la identidad de Eusebio, le invita a su chabola como muestra de agradecimiento. Allí le enseña a comprender y amar las matemáticas, asignatura que se le resistía en el bachillerato de la época. Un día, el mendigo se topa con la fotografía de un hombre entre las páginas de uno de los libros de Adrián, hombre al que asegura haber conocido en el Penal de Burgos; este comentario está a punto de romper la amistad entre ambos, ya que el muchacho piensa que con ello intenta manipular sus sentimientos, pero el mendigo le relata una inquietante historia que empujará a Adrián, en escrupuloso secreto, a la búsqueda desesperada de un fantasma… de su padre.

LEER UN FRAGMENTO: El Revisor

El convoy solamente estaba formado por la máquina y dos vagones. En la estación de Oña no había subido nadie, algo que dejó perplejo al Revisor puesto que todos los días solía tener un viajero muy especial. Pidió al maquinista que retrasara unos minutos la salida pero, transcurrido un tiempo prudencial, dio el aviso de ponerse en marcha de nuevo. El tren comenzó a coger velocidad y atravesando el desfiladero de la Horadada un inusual traqueteo llamó la atención tanto del maquinista como del Revisor. Tras unos segundos de normalidad volvió a sentirse un extraño temblor en todo el tren, por lo que ante tal eventualidad, el maquinista, que se disponía a reducir velocidad, vio cómo uno de los vagones ya no circulaba sobre los raíles sino que era arrastrado. Detectó que el otro vagón iba a correr la misma suerte y por ende también la máquina, por lo que se preparó para saltar. No se lo pensó y arrojándose a tierra dejó que el tren circulara por inercia. Apenas unas decenas de metros más adelante descarriló y en unos segundos un tremendo incendio lo envolvió sin piedad.

 

(...)

 

 
 
 
 

 

 
 
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