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Raül Jurado Gallego __________
Simples discurrires
AUTOR: Raül Jurado Gallego
Raül Jurado (Badajoz, 1978) es
Técnico Superior en Gestión
Comercial y Marketing y Técnico
en Emergencias Sanitarias. Cursó estudios de Humanidades y
Ciencias Sociales en su Badajoz
natal.
En el año 2004 se trasladó a
Cáceres, ciudad donde reside y
trabaja actualmente.
Influenciado por Blas de Otero,
Pedro Salinas, Charles Bukowski
o Pablo Guerrero entre
otros, sus composiciones tienen
un marcado carácter reflexivo y
crítico. Con un lenguaje muy
rico y depurado en sus formas,
trata desde profundos temas
personales hasta problemática
general, incluso con pinceladas
históricas. Como escenario, los
paisajes envolventes de rincones
y elementos comunes de su
tierra, Extremadura, de la que
es defensor a ultranza.
Es colaborador en diferentes
medios de prensa escrita y digital,
donde redacta artículos que
definen la actualidad cacereña
en particular y extremeña en
general.
TÍTULO: Simples discurrires
Simples discurrires. La caja desempolvada
es un libro muy personal, dividido en tres
secciones diferentes y a la vez iguales, con pensamientos
generales del día a día, donde lo
irreal y lo real se dan la mano poniendo de
manifiesto que a través de una poesía muy bien
trabajada se pueden expresar sentimientos
comunes surgidos de lo cotidiano.
Poemas musicales bien construidos y con un
lenguaje muy elaborado en sus formas, versos “filosociales”, como el propio autor manifiesta,
que obligan a la reflexión del lector y a la libre
interpretación de los mismos en muchos casos.
Textos profundos de esencialidad, acompasados
con estrofas que mezclan lo humano con lo
etéreo en un marcado compromiso ético y
social, y donde queda de manifiesto en este primer
trabajo del joven autor extremeño que una
estrofa correcta y unos versos elaborados pueden
convertir las palabras en rigurosa poesía.
LEER UN FRAGMENTO: Simples discurrires
Refugio sacro
“Cada pueblo tiene la ingenua convicción de ser la mejor
ocurrencia de Dios”
Theodor Heuss
Una centella de luz fractura el cielo
cargada de inquina.
Dibuja en el lienzo purpúreo
una grieta infinita
como la puerta entreabierta
al estampido colérico
del rugir celestial,
de furia natural divina.
Una anciana envuelta en luto
se persigna compulsiva
ocultando su ajado rostro
bajo un velo de silencio
tallando cruces descuidadas en el aire,
convulsas manos,
clemencia en trazos,
acompañadas de un tácito lamento
que relata a Santa Bárbara.
(...)
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